martes, 11 de marzo de 2014

ANAFILAXIA. ¿QUÉ HACER CUANDO LA ALERGIA PUEDE MATAR?

Abeja

Estamos cercanos a la época del año con mayor incidencia de fenómenos alérgicos. En esta ocasión queremos hablar de un cuadro clínico grave que tiene su base en un tipo de reacción alérgica, la anafilaxia. 

¿Qué es la alergia?

La alergia es una reacción exagerada del sistema inmunológico del cuerpo a una sustancia externa que no debería producirse. La sustancia que provoca la reacción alérgica es llamado alérgeno. Casi cualquier cosa puede comportarse como tal. El organismo de la persona alérgica responde al contacto con el alérgeno al que es sensible generando gran cantidad de anticuerpos del tipo IgE específicos contra ese elemento. Ante exposiciones repetidas al desencadenante el organismo libera histamina, que es la responsable de los síntomas típicos.

Habitualmente cuando hablamos de alergia pensamos en rinitis, conjuntivitis y dermatitis alérgica. Todas ellas son reacciones locales. Los síntomas ocurren en el lugar donde se produce y libera la histamina. 

Existen cuadros más graves que pueden comprometer la vida si las crisis son severas como el caso del asma. Aquí hay una reacción local pero en el árbol bronquial. Su respuesta es la broncoconstricción. La contracción de la musculatura del aparato respiratorio en respuesta a la histamina y otros mediadores químicos reduce el tamaño de los bronquios y dificulta la entrada de aire.

Anafilaxia

Cuando la reacción alérgica es generalizada se liberan los marcadores de forma general en todo el cuerpo produciendo una reacción respiratoria, vascular y cardiaca grave. Esto puede suceder potencialmente ante cualquier alérgeno pero es más frecuente que ocurra asociado a alimentos, medicamentos y picaduras de insectos. 

En el organismo se produce una reacción generalizada con síntomas como los siguientes:

-Palidez cutanea, sudoración e hinchazón facial.
-Dificultad respiratoria y cianosis (coloración azulada de piel y uñas por falta de oxígeno en los tejidos)
-Taquicardia y descenso de presión arterial.
-Ansiedad, desorientación, mareo y pérdida de conciencia. En ocasiones pueden producirse crisis convulsivas. 

En el grado extremo se habla de shock anafiláctico. Esta es una situación en la que el riesgo vital es muy alto. Y es necesario actuar con prontitud. 

Tratamiento

Evidentemente podemos evitar la exposición a la sustancia o agente que produce la reacción. Pero en ocasiones no es posible.

El paciente con este problema debe ser autónomo para usar el tratamiento porque el tiempo es oro y muchas veces no tenemos un centro sanitario cercano cuando ocurre la anafilaxia. 
Existen medicamentos que pueden autoadministrarse en caso de anafilaxia basados en la adrenalina. Es una hormona del grupo de las catecolaminas que contrarresta las reacciones nocivas de los mediadores de la respuesta alérgica. La dificultad principal es que debe administrarse por vía inyectada intramuscular. Afortunadamente existen preparados comerciales que facilitan la administración de la dosis adecuada en caso de emergencia.

Si se dispone de uno de estos dispositivos y ocurre una reacción anafiláctica primero administrar la dosis y después avisar a los servicios de emergencia. Una reacción fatal puede ser cuestión de minutos

La medicación oral (urbason, antihistaminicos) no es eficaz en caso de anafilaxia. El tiempo que tarda en comenzar a hacer efecto es demasiado para la rapidez de actuación que precisa este cuadro agudo.

Presentamos dos de estos medicamentos, comercializados en España. La forma de ilustrar su uso es la difusión de vídeos usando dispositivos placebo que hemos subido a nuestro canal de youtube. 




Los dispositivos comercializados evitan inyecciones accidentales ocultando la aguja antes y después de la administración.
Su uso debería ser conocido por el alérgico y su entorno más cercano.

Forma de uso:
Se retira la tapa
Se presiona firmemente sobre el muslo manteniendo la presión 10 segundos. Esta presión dispara la aguja y administra la medicación. Se oye un click cuando el disparo se produce. 
Puede administrarse a través de ropa. 
Es beneficioso para la difusión de la medicación y su efecto un masaje en la zona de inyección durante otros 10 segundos.

Si usted tiene antecedentes de una reacción anafiláctica (o es alérgico a la picadura de insectos) y cabe la posibilidad de exponerse al alérgeno que la causa debería llevar uno. Además debe revisar periódicamente la caducidad para reponerlo cuando sea necesario. 

Si no dispone de él o no lo conoce acuda a su médico para que le informe. 

Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Natividad González Zayas
Blanca Baños Galvez
Pilar Gimeno Minguez
Mar Mateo
Carla Solange Zapata Mendoza
Raúl Piedra Castro

domingo, 23 de febrero de 2014

NUEVAS EVIDENCIAS. LOS TELEFONOS MÓVILES NO PRODUCEN CÁNCER



MOBILE TELECOMMUNICATIONS AND HEALTH RESEARCH (MTHR)

El resultado de este programa de investigación de 11 años de duración del departamento de salud británico no ha encontrado ninguna relación entre el uso de la telefonía móvil y el cáncer.

Se trata de un programa que comenzó en el 2001 y que acaba ahora con la publicación de sus conclusiones. Está formado por un comité de expertos y han sido desarrollados 31 estudios de investigación con más de 60 publicaciones en revistas científicas. 

En ninguno de estos estudios se ha detectado conexión entre el uso de móviles y cáncer. 

El cáncer es una enfermedad genética pues se ocasiona por la alteración del funcionamiento de los genes reguladores de la reproducción celular. Se origina por malfunción de los genes, luego es genética. 
Enfermedad genética no es igual a enfermedad hereditaria. Un cáncer podrá ser considerado hereditario si afecta a la línea de células germinales (espermatozoides y óvulos) y puede ser transmitida su predisposición a la descendencia. En general se estima que sólo un 10% de los cánceres pueden ser considerados hereditarios. 

Volviendo al programa que nos ocupa queremos aclarar los mecanismos por los que presuntamente se afectarían los genes de las células humanas para generar cáncer por exposición a la radiación electromagnética que emiten los teléfonos móviles. 

La radiación electromagnética es ubicua y no sólo viene de fuentes artificiales. La luz solar es la fuente de radiación más abundante que recibimos. Incluso la radiactividad es un fenómeno natural en algunos minerales. Electromagnetismo no puede hacerse equivalente a nocivo. La radio y la televisión se transmiten a través de ondas electromagnéticas. 

La capacidad de una radiación de alterar las estructuras genéticas de una célula depende de varios factores. Destacan su capacidad energética, medida por su longitud de onda, la dosis acumulada, el tiempo de exposición, etc. De modo general se clasifican en radiaciones ionizantes y no ionizantes. Las ionizantes son aquellas con energía suficiente para alterar el funcionamiento celular y, eventualmente, su reproducción. Las no ionizantes no tienen este poder. Las ondas de radiofrecuencia no tienen poder para romper las moléculas de ADN, ni in vitro ni in vivo.


Copiamos esta tabla comparando la energía de las ondas electromagnéticas y cuales son más potencialmente dañinas. 
Podemos ver en la gráfica que la radiación de ondas de telefonía y radio son mucho menos energéticas, y por tanto menos potencialmente dañinas, que la propia radiación solar. 

Existe un argumento demoledor contra las teorías que promocionan la relación entre telefonía y cáncer. Si el número de lineas móviles ha subido exponencialmente en los últimos años por qué no lo han hecho de forma paralela los casos de cáncer en general y los tumores cerebrales en particular. 

Recogiendo datos de la red hemos podido fabricar esta sencilla tabla.


Hemos recogido datos de EEUU por tener registros de cáncer muy accesibles y actualizados, y tumores cerebrales por haber sido clásicamente los más relacionados con el uso de la telefonía móvil. 
Se ve claramente que aunque el número de líneas móviles del año 2000 al 2013 se ha duplicado prácticamente, los casos por 100000 habitantes incluso han disminuido algo. La misma conclusión puede sacarse para la mortalidad por estos tipos de cáncer. 
Puede engañar el número absoluto de casos pero si se pone en relación con la población, también incluida en la tabla, queda claro que no se ha producido un aumento de casos. 

¿Hacen falta más estudios?. Pues por si acaso el Servicio de Salud británico ha invertido cerca de 13 millones de libras en investigar la relación y tras 11 años de estudio no se ha encontrado ninguna.

En cuanto a los niños no es ético hacer estudios de exposición en ellos. Los autores del programa de investigación presentan en su informe una aproximación que puede ser de utilidad. Analizaron la aparición de tumores cerebrales en niños y su relación con la distancia de la vivienda familiar durante la gestación a la antena de telefonía más próxima. También incluyeron encuestas acerca del uso del móvil por las mujeres embarazadas. No encontraron absolutamente ninguna relación entre exposición gestacional y cáncer en los niños. El estudio es amplio porque se estudiaron datos de 800 casos de niños con este tipo de tumores. Y aunque el estudio es de diseño caso-control, que no proporciona la mejor evidencia, se trata de un estudio de calidad.

En resumen no existe ninguna prueba que existan riesgos ni colectivos más sensibles a ondas de radiofrecuencia. Y por cierto, la radiación electromagnética que emite la transmisión de datos WIFI es aún menos energética que las ondas de telefonía.

Podemos usar el teléfono móvil con tranquilidad ya que no hay pruebas de que sean perjudiciales. Como mucho se nos calentará la oreja si lo usamos mucho y eso es radiación infrarroja, no electromagnética.

A los que creen en la relación les remito a la lectura de la tabla. No puede ser más demoledora. Suelen argumentar que la Organización Mundial de la Salud ha calificado a esta radiación como potencialmente carcinogénica al incluirlos en la categoría 2B. Expliquemos qué es esta categoría. 

La categoría 2B se usa cuando hay algún dato en estudios de la relación pero no puede descartarse que sea debido al azar, los sesgos o factores de confusión. Es decir, está basado en estudios con una calidad deficiente pero por el principio de precaución son precisos más estudios. Y calidad deficiente en ciencia es lo mismo que decir que los datos obtenidos no deben ser tenidos en cuenta. 

Pondremos un ejemplo de sesgo o factor de confusión. Podemos decir que consumir anís produce cáncer de pulmón y seria fruto de un sesgo. En realidad los fumadores acudían a los bares más y bebían más anís que los no fumadores pero esta bebida nada tiene que ver con el cáncer de pulmón y sí el tabaco. 

Resumimos las categorías de la OMS.

Categoría 1. Demostrada relación con cáncer en humanos. Ejemplo de tabaco, alcohol, asbesto, dietilbestol, etc. 

Categoría 2A. Probable relación. Basado en limitada evidencia científica en humanos pero suficiente en animales de experimentación. Ejemplo de gases de combustión de vehículos de motor, lámparas bronceadoras, etc

Categoría 2B. Poca evidencia o de mala calidad en humanos y también en animales. Café, cloroformo, el fenobarbital y los polvos de talco.

Categoría 3. No clasificables. No existe evidencia ni de mala calidad. La sacarina sería un ejemplo.

Categoría 4. Agentes con evidencia de que no son generan cáncer. 

Vemos que ser de categoría 2B no es decir mucho y los criterios que diferencian la categoría 2B de la 3 son bastante difusos y claramente subjetivos. Y la subjetividad no debería participar de una clasificación de esta naturaleza. Básicamente esta clasificación, salvo las categorías 1 y 4, no sirve para nada. 

Os dejo, que tengo una llamada.

Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Raúl Piedra Castro
Natividad González Zayas
Blanca Baños Galvez
Pilar Gimeno Minguez

viernes, 21 de febrero de 2014

MAL DE ALTURA



¿Qué es el mal de altura?

El mal de altura (también denominado mal de montaña agudo, puna o soroche para los indios), es el conjunto de reacciones físicas que se producen en el cuerpo humano, en respuesta a la exposición a baja presión de oxígeno que existe a gran altitud.

A medida que ascendemos en altura, se produce una disminución progresiva de la presión atmosférica y también de la presión parcial de oxígeno en el aire que inspiramos. El oxígeno es esencial para la vida y su disminución brusca produce importantes alteraciones que, de mantenerse durante un tiempo excesivo, pueden llevar incluso a la muerte.

Al disminuir la presión de oxígeno en el aire inspirado es menor la cantidad de oxígeno que llega a la sangre, y es entonces cuando el organismo pone en marcha una serie de mecanismos destinados a aportar una mayor cantidad de oxígeno a las células. Aumentan la respiración, el pulso, la eficacia de bombeo sanguíneo del corazón y el número de glóbulos rojos (las células de la sangre responsables del transporte de oxígeno).

Los primeros síntomas del mal de montaña pueden empezar a sentirse a partir de los 2.500-3.000 metros por encima del nivel del mar, y suelen presentarse de 12 a 24 horas después de la ascensión. Existe una gran variabilidad individual, lo que quiere decir que no todas las personas tendrán los mismos síntomas al ascender a grandes alturas. Los factores que influyen en la aparición de síntomas son: la velocidad de ascenso (cuanto más rápida, mayores son las probabilidades de aparición), la duración de la estancia a una altura determinada, el ejercicio continuado a gran altura y la edad (los más jóvenes y los ancianos presentan mayor predisposición). El mal de altura no depende de la forma física de la persona y puede afectar incluso a los atletas más experimentados.

Síntomas más frecuentes:

Intenso dolor de cabeza, fatiga o agotamiento físico, trastorno del sueño, naúseas y vómitos, falta de apetito, agitación y disnea súbita nocturna, es decir, despertar de forma brusca con sensación de ahogo.


Precauciones para viajeros no acostumbrados a grandes altitudes:

-Si es posible, evitar el ascenso rápido a altitudes superiores a los 2.750 metros en un sólo día. Para prevenir el mal de altura, es aconsejable fraccionar el ascenso, pasando al menos una noche a 2.000-2.500 metros.
-Evitar esfuerzos excesivos y el consumo de alcohol durante las 24 primeras horas a estas altitudes. Beber cantidades extra de agua.
-Si no se puede evitar el viaje a altitudes superiores a 2.750 metros en un solo día, considerar la profilaxis (prevención) con acetazolamida. La acetazolamida también es eficaz si se inicia su administración ante los primeros síntomas del mal de altura.
-Los viajeros que planea hace escalada o trekking a gran altitud requerirán un período de aclimatación gradual.
-Los viajeros con cardiopatía o enfermedad pulmonar previa deben solicitar consejo médico antes de viajar a una gran altitud.
-Los viajeros con los siguientes síntomas deben solicitar atención médica: Síntomas severos de mal de altura agudo o que duren más de 2 días como por ejemplo: incapacidad para caminar en línea recta o incapacidad absoluta para caminar, alteración del estado mental o aislamiento de la interacción social,. Dificultad respiratoria en reposo con tos y cansancio, coloración azulada de la piel (cianosis), rigidez y congestión pectoral, expectoración de sangre.


Http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/77945/1/680120496_spa.pdf

Tratamiento

El reposo, una buena hidratación y una dieta rica en azúcares, suelen ser suficientes para tratar los casos leves, que se resuelven en el plazo de 24-48 horas.
Si los síntomas empeoran en el transcurso de las horas se recomienda el descenso a cotas inferiores, descendiendo al menos 400 metros de la cota donde se halle situado previamente.
Para tratar sintomáticamente el dolor de cabeza, pueden utilizarse los analgésicos comunes como ácido acetilsalicilico o paracetamol, y si el dolor es muy intenso, asociaciones analgésicas con codeía, cafeína o ergotamina. Puede también utilizarse la coca (Eritroxylon Coca, la planta divina de los incas), en forma de hojas masticada.
En cuanto al insomnio de altura, sobre todo si es provocado por las pausas de la respiración periódica, debe tratarse con acetazolamida, pero nunca con hipnóticos o sedantes, que pueden empeorar aún más la situación, al deprimir la respiración.



Otras consideraciones:

La mayoría de las personas con enfermedades crónicas del corazón o del pulmón pueden pasar tiempo a alturas elevadas con seguridad, si su enfermedad está bajo control. Las personas con enfermedad de la arteria coronaria, enfisema leve o presión arterial alta, no tienen un riesgo mayor de tener mal de altura que las personas sin estas enfermedades. Tampoco arriesgan empeorar su enfermedad al viajar a una altura elevada.
El exceso de peso no aumenta el riesgo de desarrollar mal de altura.
Las personas con anemia falciforme (drepanocítica) no deben viajar a zonas con una altura elevada. Una altura elevada también es peligrosa para las personas con enfermedad pulmonar grave, tal como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o enfisema grave y para las personas con enfermedad del corazón grave.


Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Dra. Rosa de la Peña Ingelmo
Dra. Lucía Gonzalez-Tarrío Polo

lunes, 17 de febrero de 2014

ESTREÑIMIENTO EN EL NIÑO


El estreñimiento es un problema frecuente en la edad infantil, y supone un motivo de preocupación familiar y visitas al médico.
Debemos saber que el patrón normal de las deposiciones varía con la edad y el tipo de dieta. Hasta los 2 años lo habitual son 2 deposiciones al día, y a partir de los 4 años desde 1 al día o al menos 3 por semana.

El estreñimiento se define como un retraso o dificultad para la defecación respecto a la frecuencia habitual, con heces voluminosas o duras que ocasionan un malestar significativo en el niño.
En el 95% de los casos es idiopático o funcional, no hay un único mecanismo causal, e influyen factores hereditarios, educacionales y dietéticos.
En el estreñimiento funcional suele existir un episodio agudo que provoca la defecación dolorosa, que determina una contracción voluntaria del esfínter anal y suelo pélvico que lleva a una acumulación de heces. La retención habitual con heces voluminosas y duras conduce a un círculo vicioso de maniobras de evitación, dolor, y distensión rectal con formación de fecalomas e incontinencia por rebosamiento.

Para el diagnóstico de estreñimiento la historia clínica y la exploración física completa suelen ser suficientes para descartar signos y síntomas de alarma, no siendo necesario realizar pruebas complementarias.

En este problema es primordial la prevención, sobre todo en 3 momentos de riesgo: 
-La introducción de alimentos sólidos, garantizando un adecuado aporte de fibra, a través de papillas de fruta, verdura y cereales infantiles, líquidos en forma de agua e infusiones para niños, evitando el exceso de leche. 
-El aprendizaje del control de esfínteres, (retirada del pañal), usando inodoros infantiles, adaptadores y taburetes. 
-El inicio de la escolarización, estableciendo rutinas de sentarse en el inodoro en casa sin prisas.

Cuando el estreñimiento ya se ha instaurado, es necesario un tratamiento con el fin de lograr deposiciones cada 24-48 horas, con heces de consistencia adecuada para un vaciamiento completo y sin dolor. 

En el tratamiento del lactante, con lactancia materna exclusiva, pueden utilizarse los zumos de fruta que contienen sorbitol, (manzana, ciruela, pera), infusiones de plantas específicas o sales de magnesio (Eupeptina). Con lactancia artificial, usaremos fórmulas modificada (Digest, AE).
Cuando ya se ha iniciado la alimentación complementaria suele ser suficiente aumentar el consumo de fibra natural, papillas de efecto bífidus.
La estimulación rectal o la glicerina pueden usarse de forma puntual, pero nunca de continuo para evitar condicionamientos.

En el niño, si se trata de un proceso agudo aumentaremos la fibra de la dieta y los líquidos (1-2 litros/día) y disminuiremos la ingesta de leche. Estableceremos rutinas para sentarse en le wc tras cada comida, incentivando con refuerzos positivos, y programando ejercicio físico regular.
Si no es suficiente añadiremos suplementos de fibra comercial o laxantes.

Cuando el proceso es crónico, primero realizaremos desimpactación fecal para vaciar el recto, con laxantes vía oral o enemas. 
Y luego estableceremos un tratamiento de mantenimiento hasta conseguir un hábito regular, mediante: 
-una dieta variada y equilibrada, con suficiente aporte de líquidos, incidiendo en el consumo de fruta, vegetales y cereales integrales.
-entrenamiento del hábito defecatorio, pautas para sentarse en el wc 1-2 veces al día, tras las comidas durante 5-10 minutos, elaborando un calendario de deposiciones.
-laxantes hasta lograr la reeducación del hábito deposicional. Los más usados en los niños son el PEG, la lactulosa, el hidróxido de magnesio y el aceite mineral.

Recomendaciones para padres:

-No realizar una deposición diaria no es estreñimiento.
-Mantenerse alerta en los 3 momentos críticos : introducción del sólido, retirada del pañal, inicio de la escolarización.
-Seguir una dieta variada, con frutas, vegetales , legumbres y cereales integrales, tomar suficiente agua, y reducir la leche y derivados. 
-Hacer ejercicio de forma regular.
-Establecer rutinas para sentarse en wc, tras las comidas, durante 5-10 minutos y con los pies bien apoyados.
-Debe consultar al pediatra si su hijo es menor de 3 meses, tiene episodios de estreñimiento repetidos, tiene dolor o irritabilidad, sangra en las heces o no responde a las medidas de tratamiento.

Fuente: Enferm. pediátr. 2013; 5(3):58-61. www.famiped.es/volumen-4-no-2-junio-2011

Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Dra. Isabel Viñuela Furones
Dra. Auxiliadora Ramos Frias

viernes, 24 de enero de 2014

¿FUNCIONAN LOS REMEDIOS NATURALES CONTRA LA GRIPE?

Virus de la gripe. Fuente Wikipedia

Existen pocos sitios en la web que permitan la lectura de información científicamente acreditada sobre medicinas naturales. He descubierto uno de ellos y lo quiero difundir en este medio.
Se trata de la Natural Medicine Comprehensive Database y lo traigo aquí por haber hecho un análisis de un tema de actualidad en estas semanas de principios del año 2014.


Los medios de comunicación están bombardeando diariamente con información referente a la epidemia de gripe de este año. En concreto la alarma generada es sobre los ingresos de gripe A. Quiero advertir que la alarma mediática no está basada en datos epidemiológicos ni es reflejo de una alerta de los organismos oficiales que vigilan la evolución de la gripe en nuestro país. Los casos de ingreso no son superiores a otros años y corresponden en su mayoría a personas de grupos de riesgo no vacunados. Sí se ha adelantado unas dos semanas el pico máximo de incidencia.

Aprovecho también para advertir que es tarde para vacunarse. Hay pacientes que han acudido a la consulta preguntando por esta posibilidad. La campaña acabó hace tiempo y la inmunidad tras la vacunación tarda en generarse semanas por lo que sería ineficaz administrarla ahora.

Volviendo a la web y el trabajo que queremos comentar aquí. Se trata de un estudio donde se recogen las evidencias científicas acerca del beneficio del uso de productos de origen natural en la prevención y tratamiento de los síntomas asociados a los catarros y la gripe. Lo expresan de forma muy gráfica de modo que usaremos sus tablas para explicarlo.

PREVENCIÓN DE CATARRO Y GRIPE. RECOMENDACIONES

En horizontal se muestra la efectividad y los beneficios de las distintas sustancias en distinto grado. Desde la efectividad confirmada (Effective) hasta la ineficacia también demostrada (Ineffective)
En vertical se muestran los grados de peligrosidad de usar un preparado. Desde la inocuidad demostrada (Likely Safe) a la toxicidad demostrada (Unsafe)
Cruzando ambos datos obtenemos la recomendación respecto a una sustancia o actuación determinada. Los resultados se muestran con un código de colores con usando una analogía con un semáforo. 
  • Verde. Recomendar el uso del producto
  • Amarillo. Considerar la posibilidad de recomendar el producto
  • Rojo. No recomendar el producto

En el caso de la prevención sólo la equinacea tiene alguna evidencia en la prevención de la gripe. Tenemos la seguridad de que es inocuo pero no la certeza de que realmente sirva para prevenirla. No recomendamos pues su uso con este fin.
Para prevenir el contagio de la gripe las medidas eficaces son lavarse las manos con frecuencia y taparse la boca al estornudar o toser. Además de la vacuna, por supuesto. 

TRATAMIENTO DEL CATARRO Y GRIPE. RECOMENDACIONES


Para el tratamiento, la eficacia en cuadros gripales y catarrales se mide con la disminución de la intensidad de los síntomas y en la bajada en la duración en días que los pacientes están enfermos. 
Con estos criterios y tras revisar la literatura científica los autores concluyen que no existen preparados naturales efectivos e inocuos para el tratamiento de catarro y gripe. Sólo equinacea y vitamina C podrían ser útiles para disminuir los síntomas. 
Las medidas eficaces son el reposo y el tratamiento sintomático farmacológico, por ejemplo, con paracetamol.

Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Raúl Piedra Castro

jueves, 23 de enero de 2014

ALIMENTACION DEL PACIENTE DIABÉTICO. PROTEÍNAS, GRASAS, FIBRA Y MICRONUTRIENTES

Alimentos ricos en proteínas enlace
PROTEÍNAS

Las proteínas son moléculas esenciales para la vida. Son polímeros, es decir, están formadas por la unión de estructuras más simples llamadas aminoácidos. Existen 20 aminoácidos que forman parte de nuestras proteínas. Algunos pueden ser sintetizados por nuestro metabolismo y otros debemos tomarlos en la dieta (los llamados aminoácidos esenciales). Se combinan siguiendo el patrón que le marca el código genético. Cuando un gen se lee, generalmente lo hace produciendo una proteína concreta de modo que son éstas son la expresión práctica de nuestra carga genética.

Existen proteínas con muchas funciones. Entre otras:
-Función estructural. Forman parte del sostén para dar forma al cuerpo y sus tejidos. Colágeno
-Función inmunitaria. Nos defienden de infecciones como los anticuerpos
-Función contráctil. La actina y la miosina son esenciales para la contracción muscular
-Función protectora. La trombina y el fibrinógeno entre otras son proteínas de la coagulación

Cuando ingerimos proteínas existen unas enzimas (otras proteínas que facilitan las reacciones químicas en el cuerpo) que las degradan siendo sus componentes, los aminoácidos, los que se asimilan en la digestión.

Las dietas altas en proteínas han podido demostrar algún beneficio en el control del paciente diabético pero los riesgos asociados no justifican su uso. No hay que olvidar que la diabetes es una causa muy frecuente de mal funcionamiento del riñon y sí está demostrado que una dieta alta en proteínas es perjudicial para su función.
Por eso la recomendación de toma de proteínas es igual a la de una dieta equilibrada (10 al 20% de las calorías ingeridas diariamente)
Sólo cuando exista insuficiencia renal asociada, la llamada nefropatía diabética, deberá restringirse la toma de proteínas a 0,8-1 g por kg de peso y día.
No hay que llegar al extremo de la desnutrición proteica, también muy perjudicial. Por ello el aporte nunca deberá ser inferior a 0,6 g/kg/día.
Es fácil localizar en la web tablas de alimentos ricos en proteinas. Os mostramos una tabla con algunos ejemplos. 
    •  Lentejas. 24 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto
    • Garbanzos. 22
    • Lomo cerdo. 19
    • Queso curado. 28
    • Nueces. 18
    • Pollo. 20
    • Merluza. 17
    • Salmón. 20
    • Huevo. 13
    • Leche. 4
GRASAS

También llamadas lípidos. Son esenciales para la vida. A modo de ejemplo un tipo de grasa, los fosfolípidos, forman parte de las membranas de todas las células de nuestro cuerpo. Más conocidas son las que tienen función de reserva energética, como los triglicéridos. El archifamoso colesterol forma parte también de las membranas celulares y tiene funciones tan importantes como ser precursor de hormonas (hormonas sexuales, cortisol, etc) y de las sales biliares que favorecen la absorción de las grasas y vitaminas liposolubles.

El cuidado de la toma de grasas no difiere del de la población general. Deben consumirse aproximadamente entre el 30 y el 35 % de las calorías diarias en forma de grasa.
Hay que tener especial cuidado en reducir las grasas trans e hidrogenadas(son grasas que han sufrido un proceso de trasformación industrial para hacerlas más apetecibles al paladar y están con frecuencia en los alimentos y comidas precocinadas o se generan en el horneado de la bollería). Es posible saber si un alimento lleva grasas trans mirando el etiquetado pero aún no es obligatorio.

Como cualquier persona, el diabético debe elegir grasas cardiosaludables como el aceite de oliva o girasol evitando bollería y pastelería.

FIBRA

Dietas muy altas en fibra pueden tener algún beneficio en los controles de los pacientes diabéticos. Sin embargo no se recomiendan de forma generalizada porque la cantidad alta de fibra de estas dietas hacen muy difícil seguirlas. Fundamentalmente producen molestias gastrointestinales y hacen la comida poco digerible. Las recomendaciones en la diabetes son las de la población general. Se recomienda consumir 20 a 35 g de fibra diaria o 15 g por cada 100 kcalorias de la dieta.

MICRONUTRIENTES

No existen pruebas científicas que apoyen la recomendación del uso de suplementos de vitaminas, minerales o antioxidantes ni en general ni en los pacientes diabéticos. Los suplementos sólo están indicados en caso de déficits nutricionales. Se leen con cierta frecuencia noticias con los supuestos beneficios de magnesio, zinc o cromo cuando en realidad pueden ser tóxicos.
Algunas especias como la canela han sido objeto de estudio dando como resultado discretas reducciones de azúcar en sangre pero las pruebas no son concluyentes.

SAL

La reducción de la sal en la dieta del paciente diabético no modifica los niveles de glucemia pero se ha probado que disminuye de forma significativa los accidentes cardiovasculares.
El paciente diabético tiene un riesgo de padecer enfermedad cardiovascular elevado por lo que es importante que controle estrictamente la toma de sal especialmente si tiene hipertensión arterial asociada. 

Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Raúl Piedra Castro

jueves, 26 de diciembre de 2013

ALIMENTACIÓN DEL PACIENTE DIABÉTICO. LOS CARBOHIDRATOS

Con esta foto tan navideña os deseamos FELICES FIESTAS
Los cambios en el estilo de vida representan el principal y más importante tratamiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) o diabetes del adulto. Ningún fármaco ayuda tanto a mejorar los controles de azúcar en sangre como una alimentación equilibrada y un régimen de ejercicio saludable. Estos hábitos deben iniciarse desde el momento del diagnóstico y mantenerse a lo largo de toda la vida del paciente. En éste y en las siguientes entradas del blog vamos a repasar las generalidades de la alimentación y del ejercicio físico para los pacientes diabéticos.  

No deben tomarse como recomendaciones estrictas sino como información general que será preciso adaptar a sus características personales y forma de vida acudiendo a la consulta de su enfermera del centro de salud.

La alimentación en las personas con DM tipo 2 debe ser correcta y equilibrada, es decir:

-Debe aportar la energía suficiente para mantener el peso y la estructura corporal adecuada, o disminuir el exceso de grasa y mejorar la obesidad que habitualmente coexiste con la DM2.

-Contener los macro (carbohidratos, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas, minerales oligoelementos) indispensables para buen funcionamiento corporal. 

Carbohidratos.

Comenzamos con los carbohidratos o hidratos de carbono. Son los azúcares de la dieta. El cuerpo asimila los elementos más sencillos, la glucosa, galactosa y la fructosa. En los alimentos existen combinaciones de estos carbohidratos sencillos. Por ejemplo el azúcar de la leche, la lactosa es una molécula que contiene una unidad de glucosa y una de galactosa. El azúcar propiamente dicho, la sacarosa contiene una molécula de glucosa y otra de fructosa. 

Existen en la naturaleza formas más complejas de almacenar cantidades mayores de carbohidratos y que los humanos aprovechamos en nuestra alimentación. De forma muy resumida existen una forma de almacenamiento vegetal que es el almidón (por ejemplo, la que utiliza la planta de la patata) y otra de almacenamiento animal que es el glucógeno (almacén de carbohidratos del hígado y músculos de los animales).

Son elementos básicos en la alimentación humana. Junto con las proteínas y las grasas. Por tanto son imprescindibles en la dieta de todas las personas en la cantidad adecuada. 

Antiguamente se establecían dietas y recomendaciones nutricionales donde existían alimentos prohibidos que no debían comerse nunca. Actualmente no se considera ningún alimento proscrito pero sí deben seguirse unas recomendaciones bastantes estrictas para elaborar los menús y las dietas de los pacientes diabéticos. 

La American Diabetes Association y la European Association for the Study of Diabetes, dos de las sociedades científicas más prestigiosas, seguidas e importantes del mundo, recomiendan una cifra de carbohidratos en la dieta de la persona diabética de entre el 40 y el 50 % sobre el total de calorías ingeridas diariamente. La cantidad total diaria de estos nutrientes no deberá exceder los 120 gramos al día.


Raciones de Carbohidratos.

Podemos cuantificar los carbohidratos en raciones. Una ración se ha establecido que es la cantidad de alimento en crudo que contiene 10 gramos de hidratos de carbono. A modo de ejemplo, en la siguiente tabla, ponemos algunos alimentos y su equivalente en peso para conseguir una ración de hidratos de carbono. 




Índice glucémico. 

Cuantifica el efecto sobre el nivel de azúcar en sangre de tomar los distintos alimentos comparados con la elevación del nivel de azúcar tras tomar sacarosa pura. Nos da idea de como influirá el comer determinado alimento en los controles de azúcar en sangre del paciente diabético. El paciente debe conocerlos a la hora de elaborar los menús. Ingerir una cantidad correspondiente a una unidad de carbohidratos de un alimento con un índice glucémico alto subirá más el azúcar en sangre que otro con un índice bajo y por tanto será, en cierto modo, más peligroso. En la siguiente tabla ponemos ejemplos de distintos alimentos.



Existen factores que pueden modificar estas cifras. Por ejemplo los alimentos en trozos grandes o crudos tienen un índice glucémico menor que los alimentos en trozos pequeños o cocinados. Existe asimismo gran variedad entre las distintas personas por lo que debe servirnos de orientación no como dogma. 

Como resumen, el paciente debe conocer estos conceptos para elaborar una dieta personal que mejore su enfermedad y evite la aparición de complicaciones. 


Autores:
EAP Azuqueca de Henares
Raúl Piedra Castro
Pilar Gimeno Minguez
Blanca Baños Galvez

Natividad González Zayas